Posteado por: flor191 | marzo 27, 2009

Historias de mi desilusion (capitulo 5: princessa Hamlet)

hamlet1

“Hamlet y Ofelia”, M. Vrubel, 1883

En el siglo doce vivia en Dania un principe – autista que consideraba a si mismo un instrumento ciego del destino….Acabo muy mal:))) Ochocientos anos mas tarde yo senti lo mismo – no era en Dania, sino en Rusia, no fue en castillo, sino en el hospital, y yo no era princessa Hamlet, sino medica de guardia.

Fue en la epoca de mi residencia. La residencia empezo en septiembre pero en octubre ya empece a hacer guardias. Les hacia a solas sin ninguna supervision y me encargaba de toda asistencia especializada (en otorrinolaringologia) de mi universidad. Son 60 pacientes del servicio de otorrino, de los cuales 20 postoperatorios. Ademas consultas de especialidad para hospital universitario de 1800 camas y servicio de urgencias… Un infierno para MIR-1 que apenas sabe hacer rinoscopia…

Eso sucedio en noviembre – recibi una llamada de servicio de hematologia – tenian epistaxis (sangramiento de nariz). Fue a las once de la tarde – yo estaba sola en el servicio. Llegue a la clinica de hematologia y el medico de guardia me informo que tenia un paciente de 60 anos con pancitopenia con Tr 4 y con epistaxis desde 5 de la tarde. Examine al paciente y entendi que tenia sangramiento moderado pero constante de parte posterior de tabique. Decidi que hay que hacer taponamiento posterior – pero nunca lo hacia antes. Llame al jefe del servicio y el empezo a explicarme como se hace… por telefono. Colgue el telefono y lo hice a las 1 de la madrugada sin enfermera sola en la clinica de hematologia bajo la mirada de medico-internista de guardia que parece ni siquiera aguantaba vista de sangre…Pase el resto de noche y de guardia en mi servicio mirando el aparato telefonico temiendo que van a llamarme de nuevo si el epistaxis se recidiva…

Por la manana informe a mi jefe sobre la situacion y sus posibles consecuencias. El me “tranquilizo”diciendo que si mi paciente muere yo no sere responsable, porque soy residente…Y que la responsabilidad va a tomar mi tutor que no me superviso en el momento de procedimiento.

En este momento entendi que no era para el ni medico, ni persona – era recurso humano. Me rechazaba algo fundamental – los sentimientos. Ni le entraba en la cabeza que yo no tenia miedo de perder residencia o perjudicar mi carrera – tenia miedo de ser culpable de provocar muerte de otro ser humano, de tener remordimientos por el resto de mi vida. El utilizaba mis manos, mi cerebro y mi tiempo, pero pensaba que no tengo corazon.

Asi entendi como se sentia principe Hamlet siendo el instrumento ciego del destino…Ocho siglos despues hice el papel de princessa Hamlet – el instrumento ciego del sistema sin responsabilidad, sin derechos juridicos, sin corazon. Era transmisor de defectos de sistema al paciente y su destino en forma de MIR-1 haciendo taponamiento posterior….

En una noche perdi mis ilusiones sobre responsabilidad del medico individualizada y el juramiento de Hipocrates. Ahora entiendo muy bien que en esta epoca trabajamos en equipo y tomamos decisiones a menudo bajo enorme influencia del sistema – condiciones en que trabajamos. Por eso es impriscendible confiar en el sistema, creer que no te va a tender una trampa..Y pues a la hora de dar juramientos hay que tambien jurar la fidelidad al sistema cuya marioneta tu vas a ser. Y ojala que en este teatro no te asignen papel de princessa Hamlet…

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Responses

  1. Alena, me aprece que en estas pocas lineas has reflejado uno de los fallos más grandes que muchos sistemas sanitarios. Cuando se es residente de primer año de cualquier especialidad en la mayoria de los hospitales, muchas veces se tiene la sensacion de desamparo, de que los superiores ya no tienen sentimientos ni amor por los pacientes y te ves enfrentado a cosas y casos que en la teoria probablemente sepas bien pero en la practica se ve muy diferente y que te hacen pensar ¿de verdad era esto lo que yo imaginaba que iba a encontrar ahi fuera? y muchas veces te ¨consuelan¨ esa sensacion se pasará con los años, no te preocupes. Y asi, sigue el sistema convirtiendo en marioneta a todos y cada uno de los que entramos en el confiados y a ciegas. Cómo se podrán cortar las cuerdas?

  2. Coincido con Dennis.
    Parece que cuando se entra a ese viaje del ser clínico, se vuelven cínicos y mímicos.
    Y dejando los líricos, es realmente vergonzoso.

    Hay médicos con un tapón cruento cerebral.

  3. Algunos jefes de servicio deberían dejar una foto en urgencias, así los residentes les pueden prender una veladora, un cirio, o lo que sea e invocar el juramento hipocrático…… a ver si aparecen!!!


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